PICO URBIÓN - 2.228 m
javiermontalvo 2015 canon 40 D
Voy a poner un punto y aparte
voy a intentar descansar un poco
disfrutar de amigos y familia.
Me voy unos días de vacaciones.
A partir de este momento solo puedo desearos a todos
¡¡¡¡¡ Buen Rollito !!!!!
Ayer hicimos un viaje en el tiempo y nos trasladamos a un corral de comedias del siglo XVII a pasar la velada en el estreno teatral de Mujeres y Criados, obra escrita por Lope de Vega, en la que mezcla historias que entreteje ingeniosamente. Relaciones amorosas de personajes de diversas capas sociales que se van entrelazando con otras de sirvientes y amos que de tres o seis historias diferentes, según se vea, hace finalmente una.
De un grande estamos hablando, y no de sus principales obras, fueron tantas; vaya por delante que divertida está la historia discurrida, en verso no en prosa y de mérito es su autor, que con enredos, celos, amoríos y engaños varios, va dando forma a la secuencia, que de escena en escena va saltando sin parar entre uno y otro acto, pereciera una actual película de comedia, de esas que buscan la confusión entre sus personajes para diseñar una situación cómica, pero escrita y trazada en este caso en el Siglo de Oro, cuando el cine no podía ni siquiera imaginarse, y un tablado, unas telas, unas cuerdas eran toda su tecnología, y un patio de corrales su platea.
Y justo es decir que de mérito también interpretada, Fundación Siglo de Oro la Compañía, respetando el humor de la obra, como no podía ser menos, acata la secuencia de escenas sin pausa, un acierto pienso, sin intermedio rezaba el programa, dirigida por Rodrigo Arribas y Laurence Boswell. Finalmente, un lugar, la corrala del Palacio del Caballero de Olmedo (Valladolid), que envuelve toda la escena, todo un lujo en el siglo XXI.
Esperaba con inquietud e impaciencia y lo hemos disfrutado.
«¡Es de Lope!» para ponderar algo de gran calidad, tal era el grado de reconocimiento alcanzado por el dramaturgo madrileño. Y es, efectivamente, ¡de Lope! «Mujeres y criados», una comedia de enredo que se creía desaparecida y que Alejandro García Reidy, investigador español de la Universidad de Siracusa (EE. UU.), localizó e identificó, paciente y rigurosamente, en un manuscrito sin firma que se guarda en nuestra Biblioteca Nacional. (JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN / MADRIDDía 23/05/2015)
A ver que nos depara este «¡Es de Lope!» lo espero con inquietud e impaciencia...
Al mirarnos los dos, cuando saliste de casa, sabíamos que no volverías a entrar en ella, era un paso irreversible, y a partir de los siguientes días tu fragilidad iba en aumento, como en las últimas semanas, pero ahora cada día, el cambio era paulatino e impasible. Sin embargo y a pesar del lógico miedo a una puerta sin abrir, tu fortaleza era cada vez mayor y puedo asegurar aquí, que estabas preparada para abrirla, cuando algunos no seríamos capaces de tocar ni el pomo.
Una cabezadita y un ruego, dame otra vuelta, súbeme un poco, coloca mis piernas,... una cabezadita suena muy placentero, porque no te has quejado, pero cuando la enfermedad te oprime incluso con medicación ya extrema, el sentido cambia gracias a las drogas para intentar evitar tu sufrimiento y admiro pese éste, que participas pasivamente en las conversaciones, pides agua, pides silencio o sugieres cualquier idea al hilo de lo que escuchas en la habitación con voz tenue y débil.
Dios mío ¿que hago aquí? Te preguntabas el último día que hablaste, casi en el último minuto, mientras me pedías que te cogiera de las manos lo más fuerte posible intentado escapar del momento, y con palabras de amor que me reservo, me dedicaste tu despedida. Fue la última vez que hablamos y ahora me alegro de haber estado esa tarde.
Desde este minuto lloro tu ausencia, no puedo abarcar la pena, hemos lamentado este trance muchas veces y aún lo pasaremos otras tantas más, es inevitable, pero esta vez es distinto, tu falta alborota mi dirección y sentido, ahora a pesar de creer que volábamos solos desde hace mucho tiempo, infeliz me doy cuenta que acabo de perder la referencia que me quedaba, la otra la perdí hace ya un lustro y desde hoy falta entera, no sé ahora si sabré andar solo.
Días antes me decías en casa "que este no sea el último abrazo que nos demos" y no lo fue, y al desearte que descansaras, contestabas que Dios te oiga; finalmente lo ha hecho. ¡Madre, ya está! Aunque triste, doy gracias porque has vivido plena de vida y de amor a los tuyos, que fueron muchos, estoy seguro que has dejado tu huella participando en la de todos ellos. Volveré a mirar al cielo todas las noches y a las estrellas, buscando la guía que ya he perdido entera. Gracias y hasta siempre. Felizmente desde hoy el Señor te ampara.
Javi, tu hijo.
javiermontalvo 2010 canon 40 D
javiermontalvo 2010 canon 40 D
Jugando en la calle como en los primeros setenta, qué recuerdos me trae, con un balón de cuero remendado por el zapatero de la cuesta de la fuente de los cuatro caños, las zapatillas de lona azules y puntera de goma, pantalones cortos hasta en invierno, las carteras de cuero y los abrigos sin orden amontonados en la acera, y las rodillas y manos de mugre asfalto, que teñían el agua de la bañera hasta el extremo, como si fuera carbón. Compañeros del colegio desde la salida por la tarde hasta la hora de la cena, amigos de callejón con la puerta de madera de aquella cochera como portería y parando el partido cada vez que pasaba un coche. En la cochera un morris y un mini, de los de entonces.
javiermontalvo 2015 canon 40 D
javiermontalvo 2015 canon 40 D
javiermontalvo 2010 canon 40 D
Hoy el año termina, unas horas más y volvemos a poner el contador a cero, y el reloj a punto, volvemos a coger el timón. Parece que es hora de hacer recuento, hay algo importante o nada relevante, hay algo que merezca guardar en el recuerdo o es mejor huir hacia adelante. Claro que tiene valor todo lo anterior y merece la pena recordarlo.
Soy de los que piensa que debemos amanecer cada mañana y poner en marcha la maquinaria, controlarla y pilotar, la vida no puede llevarte, sino hay que buscar objetivos y destinos y finalmente, navegar, a veces a toda máquina y otras, soltando velas y apagando motores, a viento y timón con la brisa en la cara.
Ciertamente hemos hecho travesías duras con mucho trabajo y esfuerzo, a veces averías inoportunas, algunas amargas contra viento y marea y otras, felices y placenteras, soltando el timón y navegando a la deriva saboreando el momento, pero en todas he tenido a alguien a bordo.
Travesías de competición en las que va la vida en ello, o a veces tan solo el sustento, trabajo que estamos obligados a cumplir, al fin y al cabo bendito trabajo, llegamos fatigados a la meta y satisfechos de haber cumplido, aunque nos gustaría que hubiera sido con mejor marca. Me consuelo con que otros se quedaron por el camino y abandonaron el barco a su suerte, o lo hundieron o lo quemaron...
En ocasiones por error o por infortunio, nos vimos obligados a parar lamentando en estas líneas las desilusiones que creamos sin medir las consecuencias inoportunas; mención aparte, las paradas adrede, para enderezar el camino de algún grumete a nuestro cargo esperando acertar con el mandato, no siempre ejecutado de buen grado, aunque en este punto se me para un poco el pulso por estos últimos marineros, porque aposté mi barco a su favor y no puedo perderlo. Además me gusta enseñarles, hablar con ellos o simplemente cerrar los ojos y escucharles.
Travesías amargas en las que perdimos injustamnete este año algún tripulante, igual que en los últimos años, parece que las pérdidas son poco a poco más frecuentes y no me acostumbro a ellas, lloro como siempre el desenlace tan inesperado y mirando a las estrellas sin ruido desde el puente, no me olvido de ninguna de ellas.
Con las velas al viento y timón casi suelto, sin rumbo fijo, con la brisa en la cara y disfrutando del mar fueron las mejores travesías del año. Quienes estuvieron conmigo, saben a que me refiero y espero que no las olviden igual que yo hago. Recomiendo tomarse de cuando en cuando este tiempo, para tener tiempo.
En este año que termina me quedo con la gente, este velero suele estar lleno, que sube y baja en cada puerto, afortunadamente pocos polizones encontré este año y muchos tripulantes, también algún pasajero eventual; mientras haya un minuto por delante quiero aprovecharlo junto a lo más valioso que tengo, la gente que me rodea. Gracias a todos ellos.
Empieza un nuevo año, mantenimiento terminado, ilusionados soltamos nuevamente amarras, empieza una nueva travesía y como siempre no fallan los nervios del principio y la incertidumbre del tiempo, temporal o en calma.
¿Qué nos deparará? Esperamos feliz travesía 2015.
Oh!!! me basta con un poco de ayuda de mis amigos
Mmm..., me da el subidón con un poco de ayuda de mis amigos
Mmm..., lo intentaré con un poco de ayuda de mis amigos.
...empieza la segunda parte, junto a mis amigos.
...tu gente, tus deseos!!!!!
Feliz Año Nuevo 2015
FELIZ NAVIDAD
javiermontalvo 2014 canon 40 D
Colirrojo Tizón
Hembra: color pizarra- cola rojiza
Phoenicurus ochruros
San Agustín del Guadalix (Madrid)
javiermontalvo canon 40 D
No quiero comparar nada, porque cada hecho en mi vida tiene su magnitud y no sería justo en ningún sentido. Ahora después de cenar, mientras escribo estas líneas pensaba que tenía que dejarlo para salir a la calle contigo, siempre me distraigo, pero tú hoy ya no estás.
En nombre de todos que pensarán en ti, hasta siempre.
Recorriendo voy las calles
Sigüenza
- Deberías airearte un poco, no entiendo tu obstinación por quedarte encerrado ahí dentro, al fin y al cabo siempre pasa igual, te hacen una visita, algún presente o alguna florecica y nada, hasta el año siguiente. Es difícil que pasen por aquí si no estás presentable, siempre lo dejas para el final y nos quedamos solos. ¡Ay! Con lo que te gustaba la cuadrilla, la gente, mira allí abajo, donde los jardines, ¡Qué guapos están todos! Preparadicos, parece que sea juevintxo, a ti siempre te acaba pillando el toro.
- El toro ya no importa, el colorao, ¿te acuerdas? Ese ya se arrancó, deberías saberlo.
javiermontalvo 2014 canon 40 D
Pinzón Vulgar
Fringilla coelebs
Bosque de los Tiles (La Palma)
javiermontalvo 2014 canon 40 D
Pinzón Vulgar
Fringilla coelebs
Bosque de los Tiles (La Palma)
Cogía su guitarra todos las tardes cuando el sol empezaba a caer y con esa luz tostada que te da el atardecer en la cara a medio afeitar y en la madera del porche, empezaba suavemente a tararear con el acompañamiento de sus manos sobre las cuerdas, en otro tiempo llenó auditorios y plazas para el regozijo de su público.
Mientras tocaba, algo entristecido, venían a su mente las críticas de los que decían que estaba acabado por el mero hecho de haber cumplido sesenta primaveras y su falta de sincronía con los tiempos, que no le dejaban en buen lugar, debía retirarse, aunque a decir verdad, no basaran sus argumentos en la expresión musical sino tan solo en el tiempo recorrido. Pareciera que a determinadas edades, no pudieras expresar lo pensado y mucho menos sentirlo, esto estaba cruelmente prohibido y quedar recluido al ostracismo.
Interpretando su última obra, y cantando a media voz repasando sus últimos arreglos para hablarlos con su amigo y compañero de su antigua banda, recordaba otros carcas que no se retiraron a tiempo, su pintor preferido que murió a los sesenta y un años, casualmente su edad actual, pintó su autorretrato incluido en Las Meninas solo cuatro años antes de su muerte, o se acordó de aquel Premio Nobel de Literatura español que obtuvo el Premio Planeta a los setenta y nueve, seis años antes de su final con La cruz de San Andrés.
Seguía punteando su guitarra acústica y cantaba, pensando en alguien de su parcela artística y le vino a la cabeza otros carcas que continuaron con su música, y recordó a uno de sus preferidos que interpretó, con un rotundo éxito a sus cincuenta y cuatro años una de sus obras maestras, osado y arcaico fué, interpretando La Novena, tan solo dos años antes de su fatídico en importunado final.
Al fin y al cabo qué era el arte, expresar y comunicar tus sentimientos al margen de toda recepción, y se animaba pensando en James Hetfield o en Mick Jagger de edades incalculables, para seguir tocando. El arte es tan solo una manifestación en su máxima expresión.
La tarde llegaba a su fin y estaba a punto, mientras terminaba su canción y su cerveza, de coger su guitarra, esta vez la eléctrica y subirse a la furgoneta que se acercaba por el camino levantando polvo, para viajar a su próximo concierto. Después de recordar a estos y algún otro acabado más, que osaron sentir y lanzar al exterior su arte a edades demasiado avanzadas, estaba más animado, y no le importaba en ese momento si quiera tener público, íban a tocar, y esto era su mayor aventura y mientras hubiera un lugar donde correrla merecía la pena...
Dos horas y media más tarde levantaba la vista desde el escenario y agradecía sonriendo a su público que siguieran allí, era el momento de continuar ante sus aplausos y silbidos de satisfacción
" Disfruta unos minutos cada día deteniendo el tiempo, no permitas que nadie te lo quite". Esto es lo que rezaba el cartoncito de la entrada sobre el mostrador. Buen consejo pensé, parece que lo hubiera escrito yo mismo, cuando apareció una asistente que pronunció mi número y mi nombre, puede Vd. pasar, es el siguiente, le están esperando.
Eran tres, y salvo el más gordo, no tenían cara de muy buenos amigos, agria diría yo, por lo que mi solicitud iba a ser aún más difícil de tratar, pero eso me motivaba, mientras me acercaba a ellos, atravesando esa sala brillante y diáfana, que expresaba un aspecto hospitalario que te forzaba a andar precavido frente a un resbalón y acabar con tus huesos en el mármol, pero ligero para no hacer esperar, no podía recordar mis argumentos. Estaba diseñado a propósito para ser derrotado en menos que canta un gallo, qué forma más sutil de atacarte, sin mover un dedo, sin saludar si quiera, casi sin hablar y volver por donde has venido.
Mientras intentaba averiguar dónde me podía sentar para estar a su misma altura …qué se le ofrece, interpeló el de mayor edad, justo un segundo antes de que llegara hasta su posición, y sin resolver, porque no había donde salvo que uno se levantara y me ofreciera su silla, contesté: he solicitado la…ya veo dice el gordo interrumpiendo, no ha lugar. Ni tiempo, contestó el que todavía no había intervenido. Ni recursos concluyó el viejo, queda totalmente rechazada. Puede Vd. seguir en su puesto sin problemas hasta nueva orden. Debe haber algún error, contesté y de corrido reclamé, yo he venido a detener su tiempo y no intenten interponer recurso, queda inutilizable “hasta nueva orden” desde este mismo instante.
Mi segunda solicitud, continué ya más tranquilo, que les llegó consecutiva a la anterior y que aplico, eran mis vacaciones, que me tomo en este mismo momento también hasta nueva orden, agradeciendo su insalvable admisión, al no existir objeción alguna.