- Buenas tardes Dña.Matilde.

- Buenas tardes Adrián, que alegría, otra vez por aquí.

Cómo entender aquel rincón en penumbra donde parecía que aquella pareja viviera sin salir de allí, eran un elemento más de aquel viejo decorado, estarían desde el principio, tampoco sabemos qué edad contaban, si el mostrador de madera oscura mellada por el paso del tiempo era mayor que ellos, si el suelo de tarima que se queja en cada paso de zapatos, ya desencajada y las estanterías de madera repletas de libros y fascículos, estaban allí antes. En sus baldas no hay un hueco, todo está ocupado y cada volumen te invita a entrar y ojear.

No buscaba nada, atraído por el ambiente disfrutaba del olor a papel y madera, mientras me seguía preguntado por el origen de la tienda, instintivamente escogí uno.

- Me llevo éste, D.Fabián.

- “Tiempo para tener tiempo” ¡Muy buena elección, Adrián!

- Gracias. Adiós.

Entre sus hojas, como de costumbre la postal que regalaban siempre, en esta ocasión una foto en sepia de… ¡Oh! Dña.Matilde y D.Fabián tras el mostrador, con la misma dulce cara de hoy, con las mismas arrugas en la frente, la  misma edad (postal de 1921).

Relato finalista en Concurso de Microrrelatos LasdosCastillas.net 2016

Comentarios  Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.