TROTAMUNDOS AZUL

Publicado: 05/07/2019 16:23 por javiermontalvo en El rincón del sillón
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Tenía 9 años recién cumplidos, cuando mi padre decidió cambiarlo por el ya viejito seat seiscientos, mi madre estrenaba un reluciente ochocientos cincuenta especial de lujo, a las puertas de la navidad, color azul. Nuevo coche de familia.

Abandonado literalmente en el garaje de casa, con un funcionamiento muy deficiente sin haber pasado revisiones recientes ni reparaciones y después de pasar por las manos de tres de mis hermanos principalmente y las evidentes de mi madre originales, diecisiete años más tarde de aquella navidad llegó a las mías. Había sido un señor coche, el máximo de su categoría pese a su modestia y fue, poco a poco degradado y sustituido por alternativas mejores. 

Acababan las vacaciones de Semana Santa y con semejante cabalgadura me animé a volver a Madrid y rescatarle de su encierro, como si se tratara de una etapa del Dakar, no en vano tuve que parar dos o tres veces a echar agua para que no se calentara y llegar a destino, varias horas duró una etapa que podías hacer entonces en coche en una hora larga, como mucho, una y media. Pero allí estábamos, comenzaba una nueva etapa de mi vida.

Recuerdo que volvimos en grúa más de una vez desde la facultad y con mis pocos recursos fui poco a poco manteniendo su funcionamiento, tuve  que pasar o al menos intentarlo, la ITV donde nos tiraron por todos los lados, hasta el recreo nos suspendieron, intermitentes, dirección, luces traseras, alguna delantera, luces de freno, agua del limpia, frenos, limpiaparabrisas, freno de mano,  alguna ventanilla, claxon, neumáticos y alguna más que seguro me dejo en el tintero. No funcionaba nada como Dios manda, pero andar, lo que se dice andar, andaba, y tenía sus funciones algo rudimentarias para poder moverte por ciudad, y alguna menos importante, recuerdo que si accionabas la goma del limpia, una pera de vacío que tenían los seat, en vez de salir el agua por el cristal te mojabas los pies o el freno de mano era de adorno, se ponía una marcha cuando aparcabas y listo. 

En segunda convocatoria y tras haber recaudado por varios frentes, no sin gran esfuerzo, orgulloso y feliz de mis avances y con todo reparado me dispuse a pasar la dichosa prueba; eso o al desguace, y no estaba dispuesto. 

Y fue después de haber encendido, apagado, frenado, girado y dos mil testeos más, hoy mi buena mujer por lógica convivencia y aquel buen hombre del centro de inspección, son los dos seres humanos que más han sufrido en esta vida lo pesado e insistente que puedo llegar a ser cuando me marco un objetivo, al comentarle por activa y por pasiva que el claxon no funcionaba y que no iba a hacerlo más, ¡qué más quería! el coche no era el mismo que había visto un mes antes, no había tenido más remedio que dejarlo inoperativo por razones presupuestarias y tras una hora rogando, argumentando la prohibición en ciudad de su uso y no sé cuántas pamplinas más que me había preparado o nacidas de la mera inspiración y descaro, ante los ojos y cara de asombro de aquel pobre, conseguí que nos validara y antes de que se arrepintiera, puse pies en polvorosa en cuanto pegó aquel bendito sello en la ficha técnica de mi compañero azul. 

Dispuestos a volver a Madrid, unos minutos más tarde y siendo el tío más feliz de España, pasé a comprar unos sándwich en la cantina de la estación de tren de Guadalajara para volver comiendo mientras condujera, recurso económico que recordaba de mi infancia en aquella ciudad y que supongo, me había enseñado mi madre, cuando esperando que un furgón de la policia, “la madera”, se apartara para poder aparcar en el patio de la estación, solo tuve tiempo para tocar el claxon, al ver la luz blanca de marcha atrás, pulsando rápido con unos reflejos dignos de admiración en el centro del volante...

Después del trastazo que me dio aquel furgón al meter marcha atrás sin verme y que me rompió faro y no sé cuántas cosas más del frontal de mi coche, me quedé sin respuesta mirando al cielo a la pregunta de aquel madero, que me decía, “¡chaval! ¿por qué no has tocado el claxon?”. Si yo le contara... pensaba. 

Nos hicimos inseparables y no pocas aventuras y travesías compartimos durante dos años y medio, desde segundo de carrera en aquella Semana Santa hasta ya finalizado cuarto curso, pero estas son motivo de otro capítulo. 

Una tarde de domingo, su corazón decidió no marchar más, nos quedamos en tres cilindros, partió una biela en la M-30 y nos costó salir de allí subiendo la cuesta del puente hasta Arturo Soria. Había pasado junto a él diecinueve años y pico, con mi madre, con mis hermanos y finalmente me había acompañado en los dos valiosos y más intensos últimos. ¡Adiós, amigo! 

En homenaje a mis padres, en vísperas del día de su aniversario, siete de julio San Fermín,  allá donde estéis y en recuerdo de aquel trotamundos azul que estrenó ella y heredé yo muchos kilómetros después.

AL LIMITE DE VIDA

Publicado: 03/06/2019 15:38 por javiermontalvo en El rincón del sillón

Ya tengo los pies fríos, la tripa de mármol dolorida, el temor emocional y la espalda desnuda, me penetran y palpan, pierdo la dignidad ante ellos, siento el dolor inhumano, me desmayo perdiendo mi aliento, intento resistir, no tengo ya más fuerzas, me abandono hasta que sus gritos me despiertan, respiro y fuerzo el último empuje descomunal, otro aún más intenso, grito impotente, el sudor me empapa y acabo  llegando al clímax, siento silencio y mi cuerpo ingrávido que esperaba la luz casi alcanza la muerte y una fría soledad, cuando me reconforta un llanto y el calor infinito del amor en mi regazo.

Relato presentado a Relatos en Cadena en el programa La Ventana. Concurso de microrrelatos de la Cadena SER. 3/06/2019



La vida sigue en momentos difíciles socialmente, hay diversos agujeros por donde se escapa el agua, algunos aún no los vemos, pero ya se dejan ver las humedades.

Planificando estamos. Deberíamos poner remedio. 

FELIZ AÑO NUEVO

Publicado: 31/12/2018 14:42 por javiermontalvo en El rincón del sillón

 

Entre velo y velo...nuevamente en este punto, cuántas aventuras del año que termina, guardamos en el rincón de los recuerdos, tapadas con un velo encima del que ya terminó hace doce meses. Todos, unos tras otros, perfectamente ordenados, cuesta a veces llegar al fondo del cajón, sin alborotar los más recientes. Cuesta a veces encontrar los más antiguos.

Hay que ser cuidadoso para no desordenarlos y levantar con mimo, hasta alcanzar el el que queremos para una vez desempolvado y a veces compartido, volverlo a colocar en su sitio, como la manos que guardan cuidadosamente un ajuar lavado y recién planchado. Los recuerdos guardan el mismo olor a ropa limpia y doblada.

Hoy podríamos rebuscar entre todos los del año, fáciles de selecionar por recientes,  podría buscar de muy diversa índole o significado, tristes, alegres, emotivos, preocupantes, divertidos...pero quiero elegir solo uno. Antes de guardarlos, dejo aquí una de las telas de este año, de muy diversas clases de hilo, bordada en la primavera pasada y que personalmente siento como una de las más emotivas del año, si no la que más. Nos juntamos cinco coros diversos a propuesta de la fundación Gmp, dirigidos por Ramón Torrelledó, para dar con ilusión un cocierto caluroso en colaboración con el público que lo sintió como propio y una orquesta selecionada de chavales no profesionales de gran valor; el motivo del concierto con el que practicamente llenamos el Auditorio Nacional de Madrid, era la ayuda a niños y jóvenes con discapacidad intelectual y con escasos recursos económicos pudieran acceder a tratamientos de Atención Temprana, mejorando en la medida de lo posible su calidad de vida. Aún siento la emoción de aquel momento...los vocales solistas del video pertenecían a este colectivo. Quiero pensar que un granito de arena depositamos para su mejora y bienestar todos juntos, los afortunados que estábamos en las tablas y los que generosamente pagaron para estar en la butaca. 

Segundo motivo, la unión calurosa de la gente gracias a la música.

Ahora solo me queda animar para la búsqueda de telas y paños para el siguiente...FELIZ AÑO NUEVO.

FELIZ NAVIDAD

Publicado: 22/12/2018 21:17 por javiermontalvo en Crónicas de un Pueblo
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Cincuenta y cuatro años, media vida, hoy sí se puede decir, empezada ya y nadie sabe cuándo la segunda mitad, aunque siempre predico que fue hoy, hace cuatro años…quién lo sabe, mi espíritu e ilusión cuentan con ello.

Empecé mi andadura en una incubadora de las de entonces y un bautizo hospitalario y exprés antes de que expirara con tan solo unos días, con cambio de nombre a última hora incluido (total, era un pingajillo que no iba a durar mucho) pero a perseverancia heredada genéticamente, no me han ganado muchos y preferí averiguar por mi cuenta, y supongo algún acierto médico y no menos rezos de mi madre, qué me deparaba el destino que llegué al día de reyes enganchado a los tubos, esperando la llegada de los magos que me dejaron, según cuentan, unas cartucheras y unas pistolas tamaño mini, yo había nacido con mil doscientos y pico gramos de peso, aunque algo ya había ganado así me imagino la escala del regalo, no las usé nunca y ni las recuerdo, pero sirvieron de acicate para seguir hacia adelante. Tres semanas contaba de vida y aún no había visto el cielo ni el sol, pero había venido para quedarme.

Desde entonces muchas aventuras y desventuras, consuelos y desconsuelos, alegrías y personas de gran encanto que han dado valor a mi vida, con los que cuento y agradezco desde lo más hondo de mi ser el cruce de caminos y haber tenido la oportunidad de conocerlas; muchas otras historias podrían contarse como todo el que echa la vista atrás, pero hoy me quedo con ellas y con el comienzo de la historia.

….viendo las sendas recorridas y los caminantes que encontramos, a veces tristemente perdidos, me quedo con las buenas gentes, Dios y Machado me lo perdonen por omitir hoy sí, a los pedantones al paño que miran, callan, y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas.

Son buenas gentes que viven de los que me acuerdo, gracias a todos:

 

Y en todas partes he visto

gentes que danzan o juegan,

cuando pueden, y laboran

sus cuatro palmos de tierra.

 

Nunca, si llegan a un sitio,

preguntan a dónde llegan.

Cuando caminan, cabalgan

a lomos de mula vieja,

 

y no conocen la prisa

ni aun en los días de fiesta.

Donde hay vino, beben vino;

donde no hay vino, agua fresca.

 

Son buenas gentes que viven,

laboran, pasan y sueñan,

y en un día como tantos,

descansan bajo la tierra.

40 años a tu lado

Publicado: 09/07/2018 11:49 por javiermontalvo en Música
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No estoy muy de acuerdo con la crítica de Pablo Carrero en ABC (única que he encontrado) que manifiesta un razonable funcionamiento del concierto sin sobresaltos y cumpliendo simplemente el cartel. Para gustos, los colores...

Los que andábamos por ahí, a tan solo unos metros del escenario, poniendo entonación a todo lo que se proponía desde arriba éramos los de siempre, (40 años a tu lado) estuvimos en los 30 en Las Ventas, y en anteriores y posteriores certámenes, en escenarios enormes y plazas pequeñas como en San Agustín del Guadalix o Sigüenza, poniendo como siempre la ilusión y el recuerdo de cuando teníamos 17 años y cantábamos, "Dejame", "Sobre un vidrio mojado" del negro o las olvidadas "Ráfagas" del blanco...mientras mirábamos y seguíamos los ojos de gata de alguna chica.

Ver además en el escenario a grandes como Jackson Browne, leyenda viva del mejor pop americano, al parecer amigo de Enrique y Álvaro Urquijo, del que tengo discos y momentos reservados, es un regalo que valoro con descaro aunque sea para tan solo tres canciones, incluida "Stay" con todos los artistas sobre el escenario tras el último bis, de despedida. El saxo de Lou Marini (Blues Brothers) en otras dos y la guitarra y voz del canadiense Ron Sexsmith fueron otras guindas a disfrutar.

Efectivamente el tesoro de Los Secretos es su repertorio, (Pablo Carrero) y para que "funcione" tienes que escuchar siendo un cómplice y actuar como un niño, con la inocencia más graciosa, que apaga el tono de la rosa, con ese brillo que te vuelve un niño, de pronto todo es tan sencillo. Si no, efectivamente no funciona. Cómo en otros directos de gente tan diversa...claro está.

El sonido y la puesta en escena fueron de altura y el repertorio aún tras dos horas y media, diría en esta ocasión que se quedó corto.

Comentarios en honor a mi hijo Pablo que como yo a los 17, estuvo con la ilusión de un niño aplaudiendo y cantando también a su (mi) lado.

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Descubro las dos píldoras del día, roja y azul, junto a una desconocida amarilla. 

-          Le harán bien - dijo marchándose.

Enfermera nueva - pensé, tomando la azul, insípida, recordé con nostalgia cómo saboreábamos aquellos caramelos de colores que esperaban los viernes tras sus mostradores de cristal y madera clara. Balines dulces con sabores enfrentados que nos daban la vida.

La roja era amarga, desagradable y de sensación prolongada en boca.

Sin esperanza, tomé la novedosa amarilla, dibujándose en mi cara una sonrisa incontrolada que me forzó a masticarla para encontrar ¡oh!, aquel sabor: ¡azúcar y regaliz!

-          Esta sí me da la vida.

Relato finalista en Concurso de Microrrelatos: II Edición del Festival Pantagruélico de Sigüenza - 2018.

 

Un guiño, una estela

Publicado: 22/05/2018 00:24 por javiermontalvo en El rincón del sillón

Ha caído en semiparábola, fugazmente cruzando el cielo y dejando una línea brillante, una estela, un destello que se va apagando lentamente desde su origen en el mismo sentido de su recorrido.

No ha hecho ruido, solo es un guiño desde el cielo que me alegra y encoge el corazón al mismo tiempo. Respondo con una sonrisa y continúo pensativo mi camino.

22 de mayo 2018

GORRIONES

Publicado: 07/05/2018 16:33 por javiermontalvo en Fotografía
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javiermontalvo 2018 - canon 40 D

Ya cae el sol

Publicado: 03/05/2018 17:59 por javiermontalvo en El rincón del sillón
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javiermontalvo 2018 foto i-phone

A la umbría de los olmos 
ya cae el sol. 
Rompen hoy la primavera 
los descuidos del invierno,
ya cae el agua sobre el musgo, 
ya procura limpia a la nueva flor 
que ayer sola durmiera.
Ya cae el agua
ya cae el sol.

 javiermontalvo

Tomando el sol en el jardín

Publicado: 19/03/2018 12:20 por javiermontalvo en Fotografía
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javiermontalvo 2018 foto i-phone

Hola amigo, bienvenido tú también, domingo de sol y buena gente por casa, aunque nevara ayer por culpa de “la bestia”, la primavera está rondándonos, tiempo de jardines soleados por la mañana y tardes aún de taza de café entre las palmas de las manos, abrazada con diez dedos, jersey de lana y al hogar de la lumbre. 


Podarcis hispanica, lagartija ibérica macho, tomando el sol en el jardín.

AGUA Y NATURALEZA

Publicado: 01/12/2017 13:03 por javiermontalvo en Fotografía
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Tiempos difíciles de resistencia, días duros de escasez, sin embargo la naturaleza espera latente y silenciosa al cielo que un día reparta el frescor esperado, y la humedad valorada y vital. La tierra fría se seca sin procura. Sufre, con angustia la naturaleza fuerte sabiendo que no tardará en llegar, apuesta obligada e impuesta.

El fresno da tiempo a la complacencia, el caracol sensato también aguarda el maná mientras inocentes alevines bailan nerviosos, propio de su ser, en la orilla ya retraída. Agua hoy, mañana, cuando llegue más que nunca será bendita.

Paciencia, reza el kakemono. 

POR LA SENDA DE LA MEMORIA

Publicado: 31/10/2017 16:57 por javiermontalvo en Pintura
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El Centro de Arte Contemporáneo de Mijas dispone de un fondo de más de 600 obras cedidas por coleccionistas privados, pero me sorprende gratamente con una excelente exposición permanente de Pablo Ruiz Picasso que acoge cerámicas, litografías, linóleos, grabados, esculturas. Me gusta contemplar los diseños básicos en cerámicas del maestro, muchas veces basadas en contornos faciales que sorprenden su sencillez o su complejidad, que de los dos modelos hay. Otra parte importante de su colección, que vuelve a alegrarnos la vista son las obras de Salvador Dalí, también en diversas técnicas, realizadas en diferentes períodos de su vida creativa. Me he quedado abstraído con la críptica cara de un tigre, realizada con formas geométricas que no solo marca el centro de la sala sino que nos habla quizá del epicentro de su cerebro, digna de disfrutar. El resto de la colección, se completa con obras de autores contemporáneos de Picasso y pintores del siglo XIX,  como: Antonio Muñoz Degrain, José Moreno Carbonero, Joaquín Martínez de la Vega y José Denis Belgrano, entre otros.

Visitamos este pequeño museo animados por la presencia de las creaciones de Picasso y Dalí entre el resto, con un grupo de amigos que además de muchas historias, nos une el cariño que procesamos a la Ciudad de SIGÜENZA, casi ya despidiéndonos del edificio, en la salida del museo, encuentro una pequeña y bonita colección de grabados titulada "Por la senda de la memoria" y entre ellos ¡Oh, sorpresa! este grabado acabado en acuarela de un pintor local, viajero me cuentan y de memoria inquieta, Pablo Rodríguez, el motivo de la obra que atrae mi atención, el Castillo de Sigüenza, vista creo desde suroeste y en un plano inferior a su nivel no muy habitual entre las fotografías de la bibliografía o postales, diría que próximo a una antigua y familiar fuente. No pude resistir la tentación, identificándome con su autor también viajero e inquieto, ahora su obra es un trocito de Mijas, por la senda de la memoria, en el salón de mi casa. 

Compañero

Publicado: 02/09/2017 14:53 por javiermontalvo en El rincón del sillón
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Tres cuartos, toca el reloj de la torre, puntual e impenitente desde hace décadas, sin fallos y de rostro  calizo, recordándome que el tiempo pasa.

Tres cuartos nada más, da igual la hora bajo el árbol de mi infancia escribo y recuerdo, compañero, nos llevamos si quiera algunos meses, no más, viejo y púrpura, marcado con cicatrices de su historia, con las ramas retorcidas, algunas secas o quebradas, me recuerda también que el tiempo pasa. Algunas ramas tendré yo también quebradas.

Celebramos conversaciones y silencios juntos, hemos crecido al compás de los estíos de invierno y de sus brotes tempranos y flores que indicaban el comienzo del buen tiempo, cuando chopos u olmos aún dormían. Hemos crecido juntos. Me alegro de ello.

Nos ha acompañado en celebraciones alegres, en problemas íntimos, en estudios, en partidas, en risas y en llantos, discusiones y bromas, en siestas y en cenas, en noches de estrellas, en familia, en soledad, en herencias irremediables. Solo él sabe por dónde hemos pasado, con quien hemos estado, a quien hemos querido y a quien añorado y lo guarda en silencio. Me pregunta por quien hace tiempo que no ve, es guarda y vigía, y por eso estoy seguro que conoce su destino. Me gustaría tener la mitad de su fidelidad y su secreto, nos mira y nos cuida, y envejece. Es uno más de los nuestros, calla y a veces llora, siempre vigía.

Es sencillamente la señal, el signo, el emblema, compañero. Ha estado en su lugar, nunca ha abandonado.

Terminamos la temporada, septiembre, aún vestido con todas sus hojas, aunque soltando de vez en vez alguna, nos dice que pronto como todos los años, llegará el frío. Un año más, no importa nada más que estar aquí, una vez más, y nos miramos y preguntamos mutuamente, cuántas más.

Jardín en calma, ya todos se fueron. Nosotros despacio y con pereza, mientras escuchamos los dos cuartos del reloj, vamos recogiendo.
 
Hoy sí, hasta pronto compañero, prometo venir a verte este año cuando estés dormido, y en primavera, pregunta, ¿cuando despierte? seguro, contesto, ¡descuida!

Suenan de nuevo, en punto son, no las cuento, no sé la hora. Hasta pronto.