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Como el turrón

Publicado: 01/07/2016 00:04 por javiermontalvo en El rincón del sillón
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En un soportal de la Plaza de Miguel de Cervantes de la universitaria ciudad madrileña, ha mucho tiempo que su despacho regía, una lotera de las de lápiz y cabeza para el cálculo y eterno humor para el resto, Aurora Montalvo de la Admistración Nº1 de Alcalá de Henares. Más de cuarenta años repartiendo ilusión y algunos millones, digo.

Ya desapareció el despacho hace tiempo, algunos años antes de su fallecimiento, recuerdo que el local ocupaba el hueco que dejaba la escalera en un viejo portal que hoy ha sido absorbido por el local vecino de un moderno negocio, una óptica o similar me ha parecido ver. No sé dónde estará ahora la número uno, pero la dos se encuentra a la vuelta, a la espalda del mismo edificio, y no he podido resistir la tentación de entrar. Ojeando los números de la cristalera del local también en un pequeño portal, he encontrado uno muy familiar, aquél que ella nos regalaba todos los años sin faltar, que ha quedado en la retina para siempre, una participación manuscrita de cien pesetas para el sorteo de navidad nominativa a cada uno de sus sobrinos, aún recuerdo sus trazos. Hoy lo llevo en mi bolsillo, un trece mil, no diré más para no gafarlo como es de ley, supongo porque ella nació en el 13 aunque nunca se lo pregunté, un número que como el turrón me sabe a navidad y a familia.

De tal palo...

Publicado: 04/07/2016 15:35 por javiermontalvo en Crónicas de un Pueblo
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Si me pongo a pensar en ti los recuerdos me vienen a borbotones, tal como eres, con toda la intensidad que desprendes en cada uno de tus gestos, un vaso de agua, una puerta cerrada, una jugada de fútbol, una respuesta, un examen, un abrazo o una sonrisa. 

¡Haz las cosas con calma! Supongo que va en los genes, tu abuela siempre decía lo mismo de mí, ¡te sobran las fuerzas, Javi! Y a veces tenía toda la razón. Con el tiempo he deducido que no era fuerza, sino intensidad en la vida, y así has salido tú, de tal palo, tal astilla.

Supongo que para algunas cosas es mejor hacerlas con frialdad y calma, y he tenido que tirar del freno de mano en muchas ocasiones para hacerlas, he aprendido a mantener la tranquilidad en algunas, parar, pensar y actuar, y no me ha ido mal, pero no se nace aprendido, con el tiempo espero que tú también lo aprendas, sin embargo hay otras que el corazón te manda por encima de todo, y éstas no las he querido cambiar nunca, …no sé si estarás tú en lo mismo.

Muchas felicidades Pablo.

- Buenas tardes Dña.Matilde.

- Buenas tardes Adrián, que alegría, otra vez por aquí.

Cómo entender aquel rincón en penumbra donde parecía que aquella pareja viviera sin salir de allí, eran un elemento más de aquel viejo decorado, estarían desde el principio, tampoco sabemos qué edad contaban, si el mostrador de madera oscura mellada por el paso del tiempo era mayor que ellos, si el suelo de tarima que se queja en cada paso de zapatos, ya desencajada y las estanterías de madera repletas de libros y fascículos, estaban allí antes. En sus baldas no hay un hueco, todo está ocupado y cada volumen te invita a entrar y ojear.

No buscaba nada, atraído por el ambiente disfrutaba del olor a papel y madera, mientras me seguía preguntado por el origen de la tienda, instintivamente escogí uno.

- Me llevo éste, D.Fabián.

- “Tiempo para tener tiempo” ¡Muy buena elección, Adrián!

- Gracias. Adiós.

Entre sus hojas, como de costumbre la postal que regalaban siempre, en esta ocasión una foto en sepia de… ¡Oh! Dña.Matilde y D.Fabián tras el mostrador, con la misma dulce cara de hoy, con las mismas arrugas en la frente, la  misma edad (postal de 1921).

Relato finalista en Concurso de Microrrelatos LasdosCastillas.net 2016